April 29, 2005

Los otros andaluces

Manifiesto de “los otros andaluces” de Catalunya:

Nosotros debemos ser “los otros andaluces”. Algunos hemos nacido en Jaén o en Granada, o han sido nuestros padres los que nacieron en Andalucía y vinieron a vivir en Catalunya. A muchos de nosotros nunca se nos ha pedido nuestra opinión, ni nuestra intervención en cuanto que andaluces. Muchos de nosotros ni podíamos imaginar que alguien pidiera más subvenciones públicas para beneficio “nuestro” o, del mismo modo, intercediera en la política catalana en nuestro nombre. La mayoría de nosotros ni sabíamos que alguien nos podía usar como moneda de cambio para exigir privilegios, ni podíamos imaginar que en nuestro nombre, en cuanto que andaluces o hijos de andaluces, alguien reclamara a las administraciones públicas más dinero para nosotros, que lo que se pedía era en nuestro nombre.

Si decimos que somos los otros andaluces estamos denunciando que alguien se apropie de nuestra voluntad para satisfacer sus intereses particulares. Los otros andaluces nos indignamos cuando alguien quiere vivir de nosotros, los otros andaluces somos todos los catalanes que denuncian que una persona se otorgue, sin pasar por las urnas, la representatividad de la mitad de los ciudadanos del país, pida espacios público y dinero, también público, en nombre de una comunidad imaginaría que sólo se materializa en un minúsculo grupo de personas con la única pretensión de satisfacer los intereses económicos y políticos suyos y los de aquellos estamentos públicos y privados que los apoyan.

Durante los meses de abril y mayo de este año, coincidiendo con la celebración de la “Feria de Abril de Catalunya”, cuyos organizadores retrasaron las fechas para convertirla en pórtico del “Fòrum Universal de les Cultures”, los medios de comunicación recogieron opiniones encontradas al respecto.

Determinados artículos de prensa dieron a entender que las críticas a la “Federación de Entidades Culturales Andaluzas en Catalunya” (FECAC) por el exceso subvencionador de las instituciones públicas a este evento, así como por la falta de transparencia en la gestión de esos recursos económicos, eran un ataque al conjunto de los andaluces residentes en Catalunya, y al comprobar que el Sr. Francisco García Prieto, presidente de la mencionada federación, actúa —con el beneplácito de buena parte de la clase política catalana— como representante de todos aquellos que nacimos, o nacieron sus padres en Andalucía, y que crecimos en Catalunya; los que suscribimos este manifiesto, todos nosotros relacionados con la condición que da origen al caso, declaramos que

nosotros nos sentimos catalanes por derecho propio, porque así lo hemos decidido.

Este derecho nos lo otorga el trabajo llevado a cabo por nuestros padres y por nosotros mismos, codo a codo con las otras personas que ya residían en el territorio, y junto con los cuales hemos creado la Catalunya actual, la Catalunya real.
Aceptamos y afirmamos, por propia voluntad, la singularidad de la historia política de Catalunya y de su cultura, así como manifestamos que el catalán es, hoy, el mejor instrumento que puede cohesionarnos e identificarnos en un solo pueblo, unido y diverso, del cual nos satisface formar parte.

No aceptamos que desde el paternalismo de los Pujols, o Maragalls u otros apellidos de la clase dirigente en Catalunya, nos deban autorizar, convencer o ratificar nuestra condición de catalanes, y negamos que alguien pueda otorgarse la facultad de intervenir, subscribiendo o no, células de catalanidad.

Tampoco aceptamos de ninguna manera que desde unas auto otorgadas y fantasiosas representatividades, los Garcías Prietos, Guisados, etc. puedan autorizar patentes andaluzas. Estas personas, en buena lógica, se representan a ellos mismos y a sus asociados.

Igualmente, no podemos transigir que alguien, bajo ningún pretexto, proyecte separar-nos del común del pueblo catalán, y pretenda representarnos política y o culturalmente como sector diferenciado, dentro del conjunto de la ciudadanía catalana actual. También censuramos a aquellos que por intereses electorales, o de cualquier otro orden, ayudan a que esta situación fraudulenta se consolide. A nosotros, como al resto de ciudadanos, hombres y mujeres individuales, solo nos pueden representar aquellos o aquellas a quien, observando la libre convocatoria de elecciones, se presenten para ser elegidos y avalados con nuestro voto, o con nuestro silencio.

Un ejemplo flagrante de mala gestión por parte de ciertos sectores interpretadores de la cultura oficial es el trato que se da (exceptuando Barcelona) al flamenco que se produce hoy en Catalunya. La difusión de este arte no es patrimonio —como suele suceder en gran mayoría de ayuntamientos— de les “casas regionales” o similares. La promoción del flamenco debe llevarse a cabo a través de los mismos canales profesionales que se utilizan para otros géneros musicales: clásica, rock, jazz, tradicional, afrocubana, etc.

Desde nuestra experiencia no creemos que la cultura popular conozca fronteras, así podríamos asegurar que la cultura popular catalana alcanza hasta Almería, y que la cultura popular andaluza llega a la Ligúria y Grecia, abrazando todo el arco mediterráneo occidental y oriental con las islas incluidas. Así como también la cultura popular de estos países se mixtura con las mencionadas culturas populares catalanas y andaluzas.

Estemos convencidos que la riqueza del arte flamenco que se está creando en la región metropolitana de Barcelona es otro de los elementos que penetra, favorece, y hace mas plural la cultura de nuestro país, Catalunya. A lo que sí nos oponemos es que determinados actos festivos, henchidos de tópicos y banalidades, puedan pasar a formar parte de la cultura catalana del futuro; de superficialidades y cortinas de humo con aspecto cultural de pésima calidad, ya tenemos suficientes.

Si los dirigentes políticos catalanes han creído que hasta el día de hoy la FECAC y su presidente han sido elementos de cohesión social, y por esa razón los han fortalecido con recursos públicos (otro asunto es el papel que hayan jugado las diversas entidades con sabor andaluz, individualmente, asociadas o no, a la federación), nosotros creemos todo lo contrario: solo cabe recordar los hechos de abril / mayo del 98, cuando el Sr. Francisco García Prieto se pronunció públicamente contra la “Llei de Política Lingüística”, tensó la cuerda al máximo y con total ausencia de comedimiento prohibía al Sr. Joan Maria Pujals, en aquel momento “Conseller de Cultura”, el acceso al recinto donde se celebraba la Feria de Abril, unos terrenos, por cierto, de propiedad municipal en Santa Coloma de Gramanet. La fanfarronería del Sr. García Prieto ocupó la escena política catalana y nadie supo colocar en su lugar a un personaje que fue capaz de desafiar a la institución que nos representa, el “Parlament de Catalunya” -donde se aprobó la “Llei” por una amplia mayoría-. Este señor, apoyándose en el miedo del conjunto de la clase política catalana, comenzando por el presidente Pujol, amenazó con dividir el país reuniendo un millón de firmas en contra de la mencionada ley. La astucia y presunción del presidente de la FECAC sumada a la indecisión de la clase política, provocó que el farol forzase al Sr. Pujals a ceder ante la exigencia de aumento en la contribución económica para la edición de la Feria de Abril de aquel año.

Si alguna vez alguien se ha planteado que la FECAC es un ejemplo de integración, nosotros certificamos que vive en un error, este modelo es una farsa: potencia los guetos, hace de la nostalgia un síntoma incurable, no proporciona votos, no favorece que Catalunya sea sinceramente bilingüe (de hecho, multilingüe), al contrario está al servicio de aquellos que negocian con los sentimientos, y es un arma con la cual, mediante el chantaje en el comercio electoralista, ha sabido inyectar el temor a la mayoría de los líderes políticos catalanes, con la finalidad de que se avengan a sus pretensiones, que no son otras que las económicas. Cualquier cuestión relacionada con la cultura, la diversidad, la cohesión social, el flamenco, la sardana, el asociacionismo popular, las sevillanas, o el fandango, les importa muy poco. La coraza esconde intereses económicos que bajo el barniz ingenuo de estar al frente de una federación de entidades culturales, aparece públicamente, como cuando echas un azucarillo en un vaso de agua, se disuelve sin dejar rastro. Pero debemos recordar que hay venenos que también, como los azucarillos, se diluyen, sin que por esto dejen de ser venenos.

Lluís Cabrera, Miguel Fernández, Carmen Gallegos, Jordi Morón, Pedro Morón, Bienve Moya, Manuel Olivas, Fernando Peregrín, Juan Miguel Portal, Marta Riera.

March 24, 2005

Barça, Madrid y Franco

Corto y pego del blog de Enric Banyeres (periodista deportivo):

“Al acabar la guerra, al Barça se le obliga a realizar un acto de afirmación patriótica para que quede limpio de toda idea separatista. Fue una ceremonia un tanto siniestra celebrada en Les Corts, lleno a rebosar, y que el historiador Rafael Abella tituló “Exorcismo en el campo de Les Corts”. Ese tipo de humillación no le fue impuesto a ningún otro club. Muchos barcelonistas habían muerto en ambos bandos o estaban en el exilio. Por entonces el Barça tenía sólo 2.500 socios y un patrimonio que, tras las sucesivas incautaciones, apenas llegaba a un millón de esetas. Pero pronto el club recuperó, con un impulso y una fuerza superiores a los que poseía antes de la guerra, su carácter identitario y pasó a ser venerado como un símbolo de la resistencia de un pueblo derrotado (el “ejército desarmado” de ese pueblo, le llamaría años más tarde Manuel Vázquez Montalbán). Por eso, en sólo cinco años, pasó a tener más de 20.000 socios y, pese a que le fue impuesto también el presidente, Enrique Piñeyro, marqués de la Mesa de Asta, la sintonía entre el equipo y los catalanes le dieron un tremendo empuje, algo parecido a lo que sucedió simultáneamente con el Athletic de Bilbao. En ambos casos era la burguesía pactista con el régimen la que llevaba las riendas del club pero la base popular era la que llenaba el campo y daba aliento a los equipos”.
“En los primeros 14 años de posguerra, el Barça es el mejor equipo de España por sus éxitos futbolísticos, ya que gana siete ligas (por ninguna el Real Madrid), y seis Copas del Generalístimo, además de gestar el grandísimo equipo de proyección internacional llamado
de les Cinc Copes”.

“¿De qué modo perjudica el franquismo al Barça? Primero y fundamental, poniéndose del lado madridista en el contencioso Di Stéfano. A partir de la llegada de tan eximio jugador al Madrid, la hegemonía se desplaza a la capital y aunque el Barça sigue teniendo un gran equipo (con Helenio Herrera como entrenador), comete el grave error de no renovarlo a tiempo, se desploma en la injusta derrota de la final de Berna ante el Benfica (3-2) y tiene que desmontarlo por la jubilación de las grandes figuras o el traspaso de otra, Luis Suárez, para apuntalar la tesorería”.

“Ahí Franco no tiene nada que ver: el Barça había estirado más el brazo que la manga al construir el Camp Nou, tarda seis años en vender los terrenos de Les Corts (en una recalificación propiciada por el Ayuntamiento franquista del alcalde Porcioles), y no sonsigue rearmar un buen equipo hasta la llegada de Cruyff como jugador, en 1973. Pero en el decenio de los años sesenta, el franquismo ya ha adoptado al Madrid como una de las imágenes más exportables del régimen, al punto de que el ministro de Asuntos Exteriores, Fernando María de Castiella, define al equipo de Chamartín como “nuestro mejor embajador”. Sin necesidad de que se cursaran decretos a la federación ni al colegio de árbitros, todo el aparato oficial del deporte español, en manos de la Secretaría General del Movimiento, sabe que el Madrid debe recibir un trato preferente”.

“A falta de títulos e incluso de buen fútbol, durante esos 14 años de larga travesía del desierto deportivo va ganando consistencia el carácter resistencial del Barça, ir al fútbol es un acto de rechazo al centralismo; la bandera azulgrana adquiere el mismo simbolismo que la canción protesta de Raimon o Pi de la Serra; el “caso Guruceta” reaviva el recuerdo (siempre alimentado por artículos como este), del expolio Di Stéfano y fomenta un victimismo aglutinado al servicio de la causa nacionalista. Se trata de un Barça en el que Narcís de Carreras, pura metáfora
de las contradicciones de la burguesía catalana, ha calificado de “Més que un club”, entre viaje y viaje a Madrid para cumplir con sus obligaciones como procurador en las Cortes franquistas”.

“Y, mientras, el Madrid, venga a ganar títulos”.

March 2, 2005

Comisiones

Al hilo del 3%:

Y entonces lo bonito es cuando, para investigar si se ha cobrado o no una comisión, se crea una comisión. Con lo que se consigue la cuadratura del círculo semántico. Y a quien Dios se la dé, san Pedro se la bendiga.

February 9, 2005

Demagogia

En estas elecciones, digo referéndum, que se avecinan, que se avecina, no sé si elegir entre el “sí”:
psoe
pp
O entre el “no”:
iu
erc
O lo que es lo mismo, el de ETA.

Claro esta que también puedo tener fe en mis principios y no utilizar condón, digo, no votar o hacerlo en blanco.

(Es decir si voto No, voto lo mismo que Le Pen, pero si voto Sí hago los mismo que Berlusconi)

Lo que tengo claro es que me cabrea que para construir Europa, desde el no o desde el sí a la constitución, los partidos políticos se peleen por puro electoralismo.

January 11, 2005

Paolo Di Canio

Paolo Di Canio saludando a su afición tras la victoria en el derby romano.

Paolo Di Canio

Por si alguien dudaba.