Poema friki
The roses are #FF0000
The violets are #0000FF
All my base are belong to you
The roses are #FF0000
The violets are #0000FF
All my base are belong to you
De la mano (y el pie) de Mi(tu)linkito nos llega esta interesante recopilación de fotos de los cuadrúpedos kurdos. Sí, sí, esos que se supone son el resbalón perdido.
¿Cuántos días tardará en salir por la tele?

La foto de este avión es a escala 1:1, es decir, a tamaño real, lo que pasa que la técnica fotográfica usada es especial: Tilt-photography. Podemos ver varios ejemplos más en Spy’s Spice, y links a otros sitios.
Dando un giro de 360º en los contenidos habituales de esta su página, les presentamos en exclusiva la perfecta agencia de viajes para solteros:

Habrá que ver si es de plástico.
No se asusten, es sólo un error de los muchos que sazonan la prensa (y esta página, por supuesto). El Instituto Cervantes ofrece para nuestro disfrute una recopilación de estos errores. Impagable y gratuita.
La batalla de Cannas es la obra maestra de Aníbal, general cartaginés. El escenario se sitúa 260 años antes de Cristo en Cannas, Italia. Las mermadas tropas de Aníbal, tras un periplo que les llevó de la península ibérica hasta el corazón de Roma, perdiendo gran parte de sus tropas, se enfrenta a la poderosa Roma, y a un ejército mucho mayor. Fue una masacre … de romanos. Algunos se han dedicado a recreearlo utilizando el Juego: Rome Total War. Aquí está el video, a todo color!.
Vía.
Hola Raül!
Y un par de videos más para guitarristas aprendices
Gràcies Edu!
Estas cosas sólo pasan en Japón. La semana pasada, saltó la noticia: una funcionaria del departamento de bomberos de Tokio que mantenía una relación sentimental con un compañero de trabajo casado decidió que el morbo del adulterio no compensaba, y que le prefería viudo y sólo suyo.
A través de una página de internet que ya no está en funcionamiento, contactó con un asesino profesional para que “ejecutara” el trabajo. Sin embargo, los asesinos japoneses no deben de compartir el mismo entusiasmo por el trabajo que el resto de sus compatriotas que se dedican a otros menesteres, pero sí profesaba gran amor por el dinero y no dejaba de pedir más y más como condición previa a su labor.
Nuestra funcionaria, ya harta de esperar y con el bolsillo unos millones de yenes más ligero, no se le ocurrió nada mejor que acudir a la policía para presentar una denuncia contra su asalariado por incumplimiento de contrato. Gran jugada, sí señor.