Amor y sexo
Y nos miramos y supimos que nuestros hijos nos odiarían. Era la primera vez que la veía. No podía decirle nada porque estaba hablando por teléfono. Así que la miré, le miré los ojos, miré la lengua que me sacaba mientras se iba y pude leer el pequeño tatuaje “bailo al compás de la felación”.
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