Don Quijote I de tantos
Empiezo una sección dedicada al Libro de Cervantes que este año cumple cuatrocientos de su primera edición. Evidentemente Don quijote de la Mancha (que no hace falta enlazar, pero que enlazo donde se puede leer un trozo), o como reza la portada de la susodicha: “El ingenioso hidalgo don qvixote de la mancha”, no precisa de presentación, pero si de desmitificación.
La razón de empezar la sección, aparte de que sepas que me la estoy leyendo, que uno tiene su dosis de exhibicionismo, es derribar un poco los mitos que se han creado a partir y entorno de ella, además de explicar curiosidades sobre la susodicha. Más lo último que lo primero, que uno es más lector que crítico, e incluso entendido.
Antes de empezar alabar la edición económica de este cuarto centenario. La tapa dura es ya de per se o por sí un buen principio, pero, además, la cantidad y sobretodo la calidad de anotaciones a pie de página, el glosario, los prólogos y las explicaciones posteriores, hacen de estos 9 Euros que me ha costado una edición de lujo. Empezemos.

Don Quixote son dos libros, o dos partes, o una bilogía. El primero data de 1605, el segundo de 1615. Creo que hay que entender las dos partes como un todo. Que Cervantes se cite a si mismo en la primer parte puede pasar, que en la segunda parte el narrador de la primera sea un personaje pasa de castaño oscuro, pero eso es trackback de otro post (o como se diga)
Don Quixote es un libro cómico, al menos hasta donde leí, con juegos de palabras que hoy, en general, resultan incomprensibles sin la anotación, con situaciones absurdas propias del personaje y su locura. Los molinos son del principio del libro. Apurando sería el Terry Pratchet del XXVII. Por eso el mote de Don Quixote (Nota 60, pág. 32):
Así ya en el título del libro podemos ver lo que inunda la novela: la ironía de la que hace gala Cervantes: el ingenioso hidalgo Don Quixote.Los hidalgos no tenían tratamiento de don, que estaba reservado a los caballeros. El nombre del protagonista es el de una pieza de la armadura, el quijote (nunca mencionado en la novela), que crubría el muslo; por otro lado, recuerda al Lanzarote de las novelas artúricas y se sirve de una terminación que en español suele limitarse a términos ridículos o jocosos. Así
sonaba en la época como una distorsión cómica del ideal caballeresco.
PD: De hecho si la memoria no me falla (no es muy amiga así que es probable que me falle), el primer libro de hecho es del 1606, sin embargo, al estar impreso en enero de ese año consideraron que era mejor falsear la fecha de edición, para que no pareciera demasiado nuevo (Corrígeme).
PDD: Hoy gracias a atalaya hice un chiste estúpido que me rieron:
¿Sabes que es lo peor de que el 60% de los lectores del metro lean el Código Da Vinci?
Que el 40% restante lee Ángeles y Demonios.

Pues yo me he propuesto (cuando empiezen las clases) leer el libro del Quijote en el metro.
P.D Qué tendrán los libros de “El código da Vinci” y “Ángeles y demonios” que todo el mundo los lee?
Sentenció Elizabeth — January 29, 2005 @ 12:02 pm
Lo del metro es lo peor…
Sentenció Fran — January 30, 2005 @ 12:15 pm
Así que has resucitado y no dices nada.
Aunque con retraso: bienvenido sea su regreso Don Jordi.
Sentenció ITN — January 31, 2005 @ 6:06 pm
Saludos ITN!
Soy reservado y no me gusta echar voces, aunque alguna pista dejé ;-P
Sentenció Jordi — January 31, 2005 @ 6:31 pm